Preocupados por el deseo de ser buenos padres (tales padres se justifican diciendo que sus hijos nunca se preocupan por nada), algunos padres nunca ofrecen a sus hijos la oportunidad de hacer a un lado sus propias necesidades y dar algo a los demás. Esta es una gran pérdida para los hijos, dado que están desaprovechando una fuente de alegría, de crecimiento espiritual y de aumentar la autoestima. ¿Te has dado la oportunidad de gozar la alegría de compartir en tu propio hogar?
El dar a los demás es una bendición. Asegúrense de que sus hijos reciban esta bendición.