El Concilio Ecuménico Vaticano II

El Concilio Ecuménico Vaticano II

Un concilio ecuménico es una reunión o asamblea general de todos los obispos del mundo. La palabra ecuménico significa “general” o “universal”. Es convocado por el Papa, quien lo preside y clausura. Asimismo, el Santo Padre determina su duración y el lugar de esta reunión a la que todos los obispos del mundo deben asistir. El Papa también puede invitar a los superiores generales de las congregaciones religiosas, abades, teólogos que no son obispos, laicos, representantes de organizaciones laicas y personas de otras religiones y denominaciones cristianas.

El concilio es convocado por el Papa con el propósito de responder a situaciones o necesidades concretas de la Iglesia. Se lleva a cabo en diferentes sesiones, presididas por el mismo Papa o alguna persona a quien él delegue su autoridad. Antes del concilio en sí, se forman diversas comisiones asesoradas por obispos y teólogos para crear los documentos de trabajo que se propondrán a toda la sesión en pleno y posteriormente someterlos a votación.

Desde sus inicios la Iglesia católica ha celebrado 21 concilios. El primero fue el Concilio de Nicea, en el año 325 d.C., convocado por el emperador romano Constantino, durante el pontificado de Silvestre. El más reciente fue el Concilio Vaticano II. De los 21 concilios ecuménicos, muchas Iglesias que no pertenecen a la comunión católica romana aceptaron las conclusiones de los primeros siete concilios.

El Concilio Vaticano II fue convocado en la Ciudad del Vaticano por el papa Juan XXIII y se llevó a cabo de 1962 a 1965 durante cuatro sesiones. Dado que el Papa Juan XXIII murió durante el Concilio, fue su sucesor, Pablo VI, quien clausuró esta histórica reunión.

El papa Juan XXIII convocó el Concilio porque quería que la Iglesia estableciera un diálogo con el mundo moderno para ofrecer una respuesta renovada desde la perspectiva de la Iglesia, permaneciendo fiel a sus principios pero también, de cara al futuro, preguntándose a sí misma cómo responder a un mundo en cambio constante.

El Concilio Vaticano II emitió un total de 16 documentos: 4 constituciones, 3 declaraciones y 9 decretos. Tradicionalmente estos documentos, al igual que muchos otros textos oficiales, tienen su nombre en latín, mismo que se deriva de las primeras palabras del documento.

Los documentos que promulgó el Concilio Vaticano II son:

Cuatro constituciones sobre la Divina Revelación (Dei verbum), la Iglesia (Lumen gentium), la Iglesia en el mundo actual (Gaudium et spes) y la sagrada liturgia (Sacrosanctum concilium).

Nueve decretos sobre la actividad misionera de la Iglesia, el ministerio y vida de los presbíteros, el apostolado de los laicos, la formación sacerdotal, la adecuada renovación de la vida religiosa, el ministerio pastoral de los obispos, el ecumenismo, las Iglesias orientales católicas y, finalmente, los medios de comunicación social.

Tres declaraciones sobre la libertad religiosa, la educación cristiana y la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas.