Cinco regalos que puedes ofrecer para nutrir la fe de tus hijos

Cinco regalos que puedes ofrecer para nutrir la fe de tus hijos

Los padres son responsables del bienestar material de los hijos. Aun así, sabemos que nuestros hijos también son seres espirituales. He aquí cinco obsequios con los que puedes nutrir la fe de tus hijos.
 
1. Explica a tu hijo la razón por la cual le dieron el nombre que lleva. Los nombres bíblicos tienen un fuerte significado. Jesús cambia el nombre de Simón por Pedro (que proviene del griego y significa “piedra”), nombre que indica la vocación de Pedro como líder de la comunidad cristiana. Al decirle a tu hijo cómo fue que escogieron su nombre, resalta las esperanzas espirituales que tienen respecto a él o ella, y enfaticen la conexión que esperan que tenga con la comunidad.
 
2. Comparte historias sobre tus ancestros. Por ejemplo, explica cómo  llegaron tus ancestros a este país. Tales historias de fuerza de voluntad, perseverancia, fe en Dios y en sí mismos, les ayudarán a saberse parte de una historia más amplia y no tan restringida.

3. Comparte quién es tu santo o santa favorita y por qué. Describe cómo fue que te inspiraste por el ejemplo y la enseñanza de este santo o santa (puede ser otra persona cuyo ejemplo sea notable, aunque no haya sido formalmente canonizada). Explica a tu hijo tu devoción por esta persona santa y dialoga con él o ella acerca de la gente que admiras.

4. Comparte una historia en la cual tu fe te haya ayudado en una experiencia difícil de tu vida. Acuérdate de cuando hiciste una decisión muy importante, y si te sientes cómodo, comparte la manera en que tu fe influyó en tu decisión. Igualmente, comparte con tus hijos la manera en que tu fe te ayuda a vivir cristianamente.

5. Da a tu hijo tiempo y atención; escucha sus sueños y esperanzas. El cuidado y la preocupación que manifiestes por tu hijo provee los cimientos sobre los cuales tu hijo puede aceptar el amor de Dios y de los demás. Diariamente le ayudas a tu hijo a formar la actitud que él o ella comparte en la oración familiar y la liturgia parroquial. La atención amorosa que ofreces a tu hijo lo prepara a encontrar a Jesús en su corazón, en la Eucaristía, y en las demás personas.