Encienda en sus hijos el deseo de imaginar su futuro

Encienda en sus hijos el deseo de imaginar su futuro

Las investigaciones han revelado qué importante es que desde los años previos a la adolescencia los hijos vayan haciéndose una imagen de lo que harán de su vida en el futuro. Si no visualizan desde temprana edad su futuro, es altamente improbable que lo tomen en serio cuando llegue el momento de escoger un camino de vida. Esa es precisamente la razón por la cual los padres que actúan sabiamente exponen a sus hijos a una amplia experiencia de estilos de vida y los motivan a echar a volar su imaginación y a que sueñen con lo que quieren ser o hacer el día de mañana. Entre más amplia sea su lista de opciones para la vida, podrán discernir y descubrir de una mejor manera su propia llamada.

En la medida en que nutren y alimentan la imaginación de sus hijos respecto a su futuro, asegúrense de desafiarlos a que imaginen su futuro como religiosas, hermanos de una comunidad religiosa o como sacerdotes. Transmítanles el valor y la bendición que lleva consigo la vida religiosa, misma que incluye una vida de oración y servicio, vida comunitaria y la oportunidad de encontrar a las demás personas de una manera profunda y llena de sentido para la vida. Puede encontrar más información al respecto en la página digital de la Conferencia Nacional de Vocaciones Religiosas, visite www.vocacioncatolica.com. Ahí, usted y sus hijos podrán ver la gran variedad de carismas y apostolados que la vida religiosa y laica les ofrece a quienes sienten el llamado al servicio y a la comunidad, trabajando en Estados Unidos o en otros países, ya sea en la educación, el cuidado de la salud, el desarrollo comunitario, los servicios humanitarios, la guía espiritual, el trabajo pastoral, la investigación, las comunicaciones y mucho más.

El hecho de que explore junto con sus hijos la posibilidad de consagrarse a la vida religiosa es una buena manera de enseñarles la importancia de considerar el futuro de su vida a la luz de la fe. Toda vocación puede ser santa si vivimos realmente nuestra llamada. Sólo cerciórese de que sus hijos estén al tanto de la mayoría de las posibilidades.