Una vision ilimitada

Una visión ilimitada

En cierta ocasión un amigo me invitó a comer. Sugerí tacos y mencioné que en el vecindario había un “restaurantillo”, y fue precisamente a este lugar al que fuimos. Me sugirió que no fuera cerrado de cabeza y que me abriera a otra cultura, a otros sabores. Con esta conversación gozamos sabores distintos y aprendí a degustar otro tipo de comidas. ¡Todo en una sola ocasión!

Gracias a la confianza que hemos cosechado con el paso de los años, compartimos cómo la degustación de alimentos distintos a los de nuestra cultura amplían nuestra perspectiva acerca de la vida y el valor de la diversidad. De paso, hizo una crítica a la cocina mexicana: “¿Te das cuenta de que en todos los restaurantes combinan todos los platillos con arroz y frijoles?”. Continúo: “siendo tan variados sus platillos, ¿por qué no se les ocurre combinarlas con otra cosa?”.

En aquella ocasión no tomamos notas de lo que nos ayudaría a abrir nuestra mente y actitudes a otra cultura. Sin embargo, recuerdo algunas cosas que pueden ayudar a que en las familias se cultive la apertura humana.

1. Las películas familiares. Esta actividad, además de palomitas y calor humano, ofrece una oportunidad de diálogo y conocimiento respecto a la manera en que otros grupos humanos valoran la vida y resuelven sus dificultades.

2. Cocinar algo que no es familiar a nuestra cultura. Mamá, papá o los hijos pueden tomar la aventura de cocinar para todos. En cuanto a un recetario, puede adquirirse en una librería y la compra de ingredientes puede ser una actividad familiar. Además de sabrosa, resultará divertida.

3. Visitar un museo. Si la familia es grande, quizá quieran informarse acerca de boletos gratuitos en las bibliotecas públicas o ver qué día hay entrada gratis. Un viaje al museo los llevará a conocer otra manera de vivir y les dará una oportunidad de relacionarse con personas distintas.

4. Celebraciones bilingües. Estas pueden ser en su iglesia parroquial. ¡Participen en ellas como familia! Al salir de la celebración, saluden a los fieles e intercambien algunas palabras con ellos. Sean sinceros y atentos en sus expresiones.