Levantemos el corazón

Notice:

Learn more about how we can support you in response to the coronavirus in this letter from our president and publisher.

To Our Valued Customers,

Our computer network is currently offline for a repair issue. We expect the repair effort will be completed late today, April 3rd. As a result of this unexpected development, we will be unable to process orders until the repair is completed. However, we expect to be fully operational on Monday April 6th.
 
We apologize for any inconvenience this may cause you. However, rest assured we are doing everything we can and working as fast as we can to be back in a position to serve you.
 
Thank you for your patience and understanding.

Joellyn Cicciarelli, President/Publisher

Levantemos el corazón (Oración)

En cada misa, el oficiante comienza la plegaria eucarística con esta invitación: “Levantemos el corazón”. A lo que respondemos: “Lo tenemos levantado hacia el Señor”. Pero ¿es así realmente?

La Cuaresma es una temporada en la que buscamos qué hay en nuestro corazón para ofrecérselo a Dios. Si tenemos preocupaciones, se las ofrecemos a Dios. Si hay gozo en nuestro corazón, se lo ofrecemos a Dios. Si hallamos en nuestro interior rincones ocultos en los que somos egoístas o malos con los demás, también elevamos nuestro arrepentimiento y nuestra voluntad de enmendarnos. Si hay gratitud, ofrecemos una oración de acción de gracias.

La Cuaresma no es un tiempo para intentar cambiar a los demás ni a las situaciones que nos afectan mediante la oración. Es un tiempo para que nosotros mismos cambiemos mediante la oración, enfilando nuestro corazón y nuestra mente hacia Jesús.

A menudo comenzamos nuestra oración como si tuviéramos que gritar para llamar la atención de Dios. De hecho, es Dios quien inicia cada conversación, y es él quien ha estado esperando. Jesús nos enseñó a orar: “Padre Nuestro. . .”. La relación es irrevocable. Dios es nuestro Padre y nosotros somos sus hijos. Él está siempre dispuesto a escuchar y responder.