Piedad

Piedad

by Jim Manney

En nuestros tiempos casi nadie piensa en la piedad. Se ha olvidado esta virtud. Cuando se piensa en ella, se le desdeña, y ese es precisamente el problema. El sentido principal de esta virtud está relacionado con el respeto, y según parece, la piedad no gana ningún respeto para sí.

En nuestra tradición católica se asocia a la piedad con la manifestación del respeto a Dios y a nuestras familias. Hace poco vi crecer a un hombre en la piedad cuando se detuvo mientras dirigía el brindis en la boda de su hija y reconoció a dos ancianos de la familia. Yo mismo he practicado esta virtud cuando invito a mi esposa a una cena especial el día de nuestro aniversario. Mis hijos practican la piedad cuando expresan su agradecimiento por algo que su mamá hace para ellos. La piedad es una virtud que fluye al cumplir nuestras responsabilidades en beneficio de los demás. Aunque no lo pensé así en su momento, crecí en la piedad durante el pasado invierno cuando firmé cheques de ayuda para las obras caritativas que apoya mi familia.

Ser piadoso no equivale a ser santurrón. Es una virtud alegre y divertida. Por medio de una sonrisa podemos manifestar nuestro agradecimiento a Dios y a nuestra familia por las múltiples bendiciones que recibimos de ambos. Seremos testigos de esta verdad mientras crecemos en la piedad.