Llamados a la compasion

Llamados a la compasión

Unos amigos de nuestra parroquia perdieron a su hijo Miguel en un trágico accidente de trabajo. Miguel era un joven que comenzaba a vivir. Era guapo y simpático, tenía un millón de amigos, y estaba lleno de vida. Cuando mi esposa y yo llegamos al funeral, nos acercamos al ataúd, y mientras tanto, la mamá de Miguel se acercó y nos dijo: “por lo menos ahora sé dónde está mi hijo”.

Casi inmediatamente después de que abrieron la funeraria, un hombre, apoyándose en sus muletas cruzó lentamente la puerta. “Tenía que venir”, le dijo a la mamá de Miguel. Y añadió, “vendo periódico todos los días cerca de la entrada a la autopista. Además, algunas veces le pido a la gente que me dé algo de dinero. La mayoría de las mañanas Miguel se detenía. Ya traía un pan dulce, un sándwich o una taza de café para mí. Me preguntaba cómo estaba. Se interesaba por mí. Tenía que venir a manifestarle mi gratitud”.

Jesús nos revela que el Reino de Dios comienza cuando alimentamos a los hambrientos, vestimos a los desnudos, y damos de beber al sediento. Comienza cuando ponemos nuestra vida al servicio de los demás para que tengan vida en abundancia. Tanto la mamá de Miguel como nosotros pensamos que él está en el cielo. Comenzó su jornada desde el primer día que descubrió a un ser humano que podría beneficiarse de una taza de café en un día frío.

Como padres de familia diariamente tenemos la oportunidad de practicar las Obras de misericordia. Diariamente estamos llamados a alimentar, vestir, hospedar, y a cuidar de nuestros hijos. Si pueden realizar estas acciones de servicio, conscientes de que lo que hagan “al más pequeño”, lo están haciendo también a Jesús, cuando llevan a cabo las actividades más mundanas de su vida: preparar la cena, lavar la ropa, permanecer despierto junto al hijo enfermo, se convertirán en grandes logros de su vida espiritual. A lo largo de esta experiencia, estarán guiando a sus hijos en su camino hacia el cielo.

Estas son las Obras corporales de misericordia

  • Dar de comer al hambriento
  • Dar techo a quien no lo tiene
  • Vestir al desnudo
  • Visitar a los enfermos y a los presos
  • Enterrar a los muertos
  • Dar limosna a los pobres 

Piensa en la manera en que has practicado las Obras corporales de misericordia durante el presente año. Selecciona una de ellas, y sé consciente de la manera en que la practicarás durante la semana.