Sobre el programa

Completamente alineado con los cambios más recientes de la USCCB al ritual del Bautismo*, Manantiales de fe es un programa de preparación bautismal y formación familiar cuidadosamente creado para satisfacer las necesidades de los adultos jóvenes y las familias que anhelan una comunidad de fe y están considerando bautizar a sus hijos en la Iglesia católica.

Tres fases de preparación—Descubrir, Encontrar y Compartir—brindan oportunidades para que los participantes se conecten entre sí a medida que crecen en su propia fe y se preparan para el viaje de educar a sus hijos en la fe católica.

En la fase Descubrir, los individuos y las parejas de todo el espectro de la fe, incluidos quienes buscan y aquellos que pueden estar contemplando un regreso a sus raíces católicas, están invitados a explorar y discutir su propia fe mientras se les presentan algunos de los valores y creencias fundamentales de la Iglesia católica. La fase Descubrir se trata de encontrar a las personas "donde están" y ofrecerles razones significativas para considerar viajar más lejos en el camino de la fe.

En la fase Encontrar, los padres se preparan para el próximo bautismo de sus hijos mientras consideran cuidadosamente y en oración cada elemento del ritual del Bautismo.

En la fase Compartir, las familias con niños recientemente bautizados se unen en un ambiente divertido y relajado para aprender maneras en que pueden hacer crecer la fe naciente de sus pequeños, crear y mantener un ambiente de fe en el hogar y seguir involucrados en la vida de la parroquia.

Apoyo paso a paso

Manantiales de fe ofrece apoyo y dirección completos a cada paso, tanto para el coordinador del programa como para el líder de cada fase. Además, el programa es muy flexible y ofrece múltiples modelos de implementación para satisfacer las necesidades específicas de su parroquia.

*Todas las referencias y citas del ritual del Bautismo en el programa Manantiales de fe están tomadas del Ritual para el bautismo de los niños, Segunda Edición (1996), aprobada por la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica, de México y confirmada por la Sede Apostólica.