Fortaleza

Notice:

Learn more about how we can support you in response to the coronavirus in this letter from our president and publisher.

To Our Valued Customers,

Our computer network is currently offline for a repair issue. We expect the repair effort will be completed late today, April 3rd. As a result of this unexpected development, we will be unable to process orders until the repair is completed. However, we expect to be fully operational on Monday April 6th.
 
We apologize for any inconvenience this may cause you. However, rest assured we are doing everything we can and working as fast as we can to be back in a position to serve you.
 
Thank you for your patience and understanding.

Joellyn Cicciarelli, President/Publisher

Fortaleza

Vivo con mi hija mayor y mi nieto de un año. Al ver a crecer a mi hija como madre, recuerdo cuando andaba rondando mis veinte años, precisamente cuando nacieron ella y su hermano. Me recuerdo descubriendo en mí toda la voluntad y la fuerza necesaria que se requiere para ser una buena madre, para continuar dando día y noche, para no desfallecer, para sacrificarse, y para enfrentar los miedos que surgen en esa experiencia de amor abundante.

Un padre o madre de familia necesita fortaleza, pero la fortaleza también se construye en la práctica continua, en un amor atento y dedicado. Para tranquilizar a un pequeño hiperactivo, mantener seguro a un pequeño bebé, estar al pie de la cama cuidando a un niño enfermo, para aprender a confiar cada vez más en el hijo o hija que crece y se integra al mundo a la vez que le ofrecemos consejo y protección, requiere más fortaleza de la que creemos tener. Sin embargo, cada vez que realizamos estas tareas de amor, nuestra fortaleza crece cada vez más y hace que seamos un poco más fuertes y que amemos un poco más.

Con el paso de los años las heridas son más dolorosas y los peligros aumentan. Pero la fortaleza hace algo más que fortalecernos y envalentonarnos ante los dolores y luchas de la vida. También nos da la cualidad de vivir y amar de todo corazón. Edifica nuestra persona en la sabiduría y en la capacidad de confiar al cuidado de Dios nuestra vida y los hijos que tanto amamos. Es muy probable que lleguen los desacuerdos y las tragedias, pero la virtud de la fortaleza puede darnos la capacidad de enfrentar cada momento con la gratitud y la absoluta confianza de que no hay nada más grande que la bondad divina.

 Por Mary Vineyard, escritora que radica en Maine.