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Las Bienaventuranzas nos ayudan a darnos cuenta de las bendiciones que hemos recibido

Aunque se nos dice con frecuencia que reconozcamos nuestras bendiciones, algunas veces nos encontramos tan heridos que nos resulta casi imposible ver las bendiciones. Este es el momento para traer a la mente el Sermón de la montaña pronunciado por Jesús (Mateo 5:1-10). Cuando Jesús contempló el grupo de gente pobre que se había acercado a él para que les enseñara, vio lo que otros se habían negado a ver: la bendición. Aquí está la lista de quienes Jesús considera benditos o bienaventurados. Analiza en cuál te encuentras a ti mismo.

  1. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. ¿Hay días en los que admites que ya no puedes más, que has hecho lo que podías, y aun tienes la fuerza de aceptar la voluntad de Dios?
  2. Bienaventurados los que sufren, porque serán consolados. ¿Sientes un genuino dolor a causa de tus faltas o por los pecados del mundo?
  3. Bienaventurados los humildes, porque heredarán la tierra. ¿Eres paciente y gentil con las limitaciones que descubres en los demás?
  4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Cuando ves que hay otras familias en necesidad, ¿actúas en su nombre como lo harías por la propia?
  5. Bienaventurados los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Indistintamente de si lo merecen o no, ¿ofreces a los demás gratuitamente lo que se te ha dado gratuitamente, esto es, el perdón y la paz?
  6. Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios. ¿Con qué frecuencia te apartas de tu propio egoísmo?
  7. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. ¿Trabajas en la resolución de los conflictos propios y ajenos?
  8. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. ¿Te han insultado por ayudar prontamente a los demás? ¿Te han ridiculizado por querer vivir con sinceridad e integridad?